Intransigente y reaccionario, a veces me da la impresión de que me estoy transformando en un ser con esas características.
Ya es la segunda vez en este año que monto el pollo en público, bueno sin altercados ni mucho menos pero si con palabras afiladas y con tono agresivo, y eso es algo que nunca me había ocurrido antes.
En esta ocasión se trata de mi cada vez más baja tolerancia a escuchar música cuando y donde no me apetece.

El Loro
Os cuento,el sábado 5 de Septiembre, mi mujer, mi hijo y yo nos vamos a Bilbao y cogemos el metro. Me siento y, ¡vaya por dios!, dos chavales con un móvil y su música a todo trapo. Habían cogido el móvil, lo habían apoyado en un saliente de la ventana del metro y ahí estaba, ¡dando caña!. Era una especia de Rap en Portuges/Brasileño (no sabría diferenciarlo) a un volumen muy alto (apuesto a que era lo máximo que daba de si el móvil de marras).
El caso es que no tenia yo la cabeza (ni el resto del vagón por lo que descubrí un poco más tarde) para esos ritmos. Así que, tras esperar un par de minutos y ver que no se trataba de algo pasajero sino que se disponían a darme el viajecito, le comenté al dueño del “reproductor” que a ver si era posible que apagase la música (en esta ocasión fui seco aunque educado, fué algo así como “por favor puedes apagar la música”).
Claro, el jovencito (tendría entre 16-18 años), con la arrogancia típica de un adolescente me dijo “por qué tengo que apagarlo”….. ¡y se montó el pollo!.
El caso es que tras comentarle que entre los deberes y derechos del pasajero en metro está la obligación de usar cascos par escuchar música, que no tenía porque obligarme a escuchar algo que no me apetece y que es bastante molesto,etc,etc… ¡No hizo ni caso!, ¡me dijo que me fuese a otro vagón! :-O
¡Impresionante!, en ese momento gran parte de la gente del vagón empezó a increparle, !vete tu!, ¡eso no es música!, ¡que poco respeto!, etc….
Al final, le comenté que no podía ganar la discusión, que tenía todo el mundo en contra y tal y tal. En definitiva, tras amedrentarle, decidió apagarlo y dedicarse a insultarme en Portuges (que por cierto se entiende bastante, pero ahí decidí no entrar, me dí por satisfecho con no oir su música).
Bueno, como conclusión, no se si me estaré haciendo mayor o que pero últimamente caigo demasiado en la provocación de señalar los actos poco cívicos que me afectan. Creo que estoy haciendo muy viejo y demasiado rápido