Archive for September, 2009

Antes era ciego… ahora soy tuerto

Wednesday, September 30th, 2009

Así resumió Eder, mi progreso apreciable en el último torneo.

Sigo siendo un jugador más bien flojo pero poco a poco se nota algo de mejoría, sobre todo en táctica. Antes era incapaz de ganar si no era llegando a un final con clara ventaja, ahora soy capaz de combinar. Y para muestra un botón:

Juego con blancas y doy mate en 3 movimientos, ¿lo veis?, es fácil:mate_en_3

Libros de Otoño II

Wednesday, September 30th, 2009

Esta es una de las pocas veces que dejo un libro a medias. Se trata de “La Isla Misteriosa” de Julio Verne.

La Isla Misteriosa

La Isla Misteriosa

La verdad es que me ha dado un poco de pena tener que abandonar el libro pero una vez llegado a la mitad (unas 300 páginas) me di cuenta de que no lo estaba disfrutando.

El fluir de la trama es, a mi parecer, lento. La descripción de las localizaciones, me resultaban tediosas. Los personaje no me enganchan, me parecen demasiado “irreales” (si,ya se que hablamos de Julio Verne), desproporcionados,sobre todo el Ingeniero Cyrus, una wikipedia viviente.

Tal vez mi estado anímico no sea el adecuado para abordar este libro. No se, me habrá pillado con pocas ganas, el caso es que lo he postergado para tiempos mejores.

Las alegrías del oficio

Wednesday, September 16th, 2009

Hoy me siento optimista, he traducido una porción de un libro “The Mythical Man-Month” de Frederick P.Brooks Jr.

Creo que refleja lo que todo programador, en ocasiones, siente:

¿Porqué es divertido programar? ¿Que deleites puede esperar su practicante como recompensa?

En primer lugar está el puro placer de hacer cosas. Como un niño se deleita con su castillo de arena un adulto disfruta construyendo cosas, especialmente cosas que el ha diseñado. Creo que este deleite debe ser una imagen del deleite de Dios al hacer cosas, el deleite mostrado en la diferencia y novedad de cada hoja y cada
copo de nieve.

En segundo lugar está el placer de hacer cosas que son útiles a los demás. Más concretamente, queremos que otros utilizen nuestro trabajo y que lo encuentren útil. En este aspecto el programar no es esencialmente diferente del primer tarro de arcilla para meter lapiceros que hace un niño “para la oficina de Papá”.

En tercer lugar esta la fascinación de diseñar objetos complejos como un puzle con partes móviles entrlazadas y verlos funcionar en delicados ciclos, obedeciendo los principios incorporados desde el principio.
El computador programado tiene toda la fascinación del mecanismo de la máquina de pinball o el jukebox llevada al extremo.

En cuarto lugar esta el placer de aprender siempre que emana de la naturaleza no repetitiva de la tarea. De una forma u otra el problema siempre es nuevo, y su solucionador siempre aprende algo: unas veces práctico, otras teorico y otras ambos.

Finalmente, esta el encanto de trabajar en un medio tan moldeable. El programador,como el poeta, trabaja solo ligeramente apartado del puro proceso de pensamiento. El construye sus castillos en el aire, a partir de aire, creando mediante el esfuerzo de la imaginación. Pocos medios de creación son tan flexibles, tan fáciles
de pulir y rehacer, tan preparados para realizar grandes estructuras conceptuales (como vemremos más tarde, esta moldeabilidad tiene sus problemas)

Aunque la construcción del programador, al contrario que las palabras del poeta, es real en el sentido de que se mueve y funciona, produce salidas visibles separadas de la construcción. Imprime resultados, dibuja imágenes, produce sonidos, mueve brazos. La magia de mito y leyenda se ha hecho realidad en la actualidad. Uno teclea el
encantamiento correcto en un teclado, y la pantalla adquiere vida, mostrando cosas que nunca existieron ni pudieron.

Programar es divertido por que gratifica los anelos creativos profundamente arraigados en nuestro interior y deleita las sensibilidades que tenemos en común todos los hombres.

Perdiendo la compostura II

Tuesday, September 8th, 2009

Intransigente y reaccionario, a veces me da la impresión de que me estoy transformando en un ser con esas características.

Ya es la segunda vez en este año que monto el pollo en público, bueno sin altercados ni mucho menos pero si con palabras afiladas y con tono agresivo, y eso es algo que nunca me había ocurrido antes.

En esta ocasión se trata de mi cada vez más baja tolerancia a escuchar música cuando y donde no me apetece.

El Loro

El Loro

Os cuento,el sábado 5 de Septiembre, mi mujer, mi hijo y yo nos vamos a Bilbao y cogemos el metro. Me siento y, ¡vaya por dios!, dos chavales con un móvil y su música a todo trapo. Habían cogido el móvil, lo habían apoyado en un saliente de la ventana del metro y ahí estaba, ¡dando caña!. Era una especia de Rap en Portuges/Brasileño (no sabría diferenciarlo) a un volumen muy alto (apuesto a que era lo máximo que daba de si el móvil de marras).

El caso es que no tenia yo la cabeza (ni el resto del vagón por lo que descubrí un poco más tarde) para esos ritmos. Así que, tras esperar un par de minutos y ver que no se trataba de algo pasajero sino que se disponían a darme el viajecito, le comenté al dueño del “reproductor” que a ver si era posible que apagase la música (en esta ocasión fui seco aunque educado, fué algo así como “por favor puedes apagar la música”).

Claro, el jovencito (tendría entre 16-18 años), con la arrogancia típica de un adolescente me dijo “por qué tengo que apagarlo”….. ¡y se montó el pollo!.

El caso es que tras comentarle que entre los deberes y derechos del pasajero en metro está la obligación de usar cascos par escuchar música, que no tenía porque obligarme a escuchar algo que no me apetece y que es bastante molesto,etc,etc… ¡No hizo ni caso!, ¡me dijo que me fuese a otro vagón! :-O

¡Impresionante!, en ese momento gran parte de la gente del vagón empezó a increparle, !vete tu!, ¡eso no es música!, ¡que poco respeto!, etc…. :-)

Al final, le comenté que no podía ganar la discusión, que tenía todo el mundo en contra  y tal y tal. En definitiva, tras amedrentarle, decidió apagarlo y dedicarse a insultarme en Portuges (que por cierto se entiende bastante, pero ahí decidí no entrar, me dí por satisfecho con no oir su música).

Bueno, como conclusión, no se si me estaré haciendo mayor o que pero últimamente caigo demasiado en la provocación de señalar los actos poco cívicos que me afectan. Creo que estoy haciendo muy viejo y demasiado rápido :-(